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El plantazo

Habían dicho que a las seis de la tarde, que el próximo viernes, que en la plaza frente al cafetín de Don Blás. Ella estuvo ahí; llegó temprano y lo esperó. Se sentó cuando empezó a marearse de tanto mirar las agujas girando en el reloj del campanario. Al tercer día, la gente ya miraba extrañada. Por su quietud y cansancio, algunos transeúntes le dejaban monedas al pasar. También por su quietud y cansancio, algunos pícaros le sacaban las monedas al pasar. Fue testigo de faroles encendiéndose y apagándose; del bullicio revitalizante que prestan las correteadas de los chicos, y los gritos divertidos sobre las líneas de las rayuelas. Fue testigo de algunas noches sobre el césped de la plaza, frente a miradas que no entendían su paciencia. Al séptimo amanecer la plaza se detuvo de asombro: paseadores de perros, canillitas y escolares con sus padres se silenciaban al pasar, sin poder evitar notarlo: ella había dejado el banco de la fuente, donde había posado los últimos días. Fue a dar...

Santa Fe Cambios Circus

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Un paisaje -híbrido quizás- que se prestaba a la vista en aquellos días, cuando el circo Taconny instaló su carpa, sus casillas móviles y su antena de televisión satelital en nuestro terreno de los talleres Santa Fe Cambios. Las señales ferroviarias de brazo que se ven son de entrada a dichos talleres, por los ramales F de la red Belgrano y el ramal LU de la red Mitre. Estos talleres ahora tienen su actividad en suspenso, y un proyecto de Parque Federal sobre los rieles, un proyecto de museo de arte sobre el depósito 'La Redonda'; y un proyecto de complejos habitacionales sobre los galpones depósitos y talleres. Para ir adecuando la vista a tanta payasada, una vez por año y desde hace mucho ponen a funcionar este circo mejicano en la esquina más transitada del predio ferroviario. Hoy -como hace tanto-, entre los edificios que todavía no se demolieron, los silos y los tanques de agua que quedan en pié, algunas familias habitan en lo que nos queda de los talleres Santa ...

De ciudades sutiles

Adaptación al cuento de Ítalo Calvino , ‘Las ciudades sutiles: Armilla’. Léalo dando click aquí , en el blog de mi amiga Rayuela. Conozco una ciudad que tiene un gran parecido con Armilla. Nomás que esta ciudad sí tiene pavimentos, techos y garitas para colectivos. Lo que extraña es una red de hierros -muchos ya por demás de oxidados- que intervienen en todo el largo de la ciudad: cabines, vías, señales bien altas, galpones, depósitos, locomotoras desguazadas y hasta estaciones enteras... En esa ciudad tampoco se sabe si por incompleta o por haber sido demolida se llegó a tal situación, pero se puede comprobar que las estructuras -al igual que en Armilla- permanecen, quizás insinuando un carácter indestructible, y alardean su resistencia ante catástrofes, intentos de demolición, o simplemente la fatal ignorancia. Los más viejos aseguran que fueron nuestros mismos bisabuelos quienes terminaron su trabajo sobre esas vías, y aseguran que por ahí corrieron los trenes. Pero hoy no están ...

Historia desde el final

La trama de esta historia está dividida en cinco capítulos. La trama propuesta devela una historia que comienza en el final y termina en el principio, pero que también puede leerse del principio al final, sin inconvenientes. Esperamos usted pueda disfrutar de esta producción tanto como nosotros (los redactores) y sea parte, con esta mínima libertad que le proponemos. Capítulo final: 'A voluntad'. Capítulo antes del final: Plantazo. Capítulo después del principio: Otro gallo le cantara... Capítulo inicial o principio: A la siesta. Capítulo antes del principio: La lluvia en la mirada.

A voluntad

Puede retrasarlo, pero no evitarlo. Como es de esperar, llegará el momento en que la desilusión arremeta, y tal vez ahogue sus penas en un bar oscuro una noche fría y de niebla espesa. Probablemente se acuerde de las historias nacidas en verano y muertas en otoño, hoy que vive un invierno de manos heladas. A lo último va a saber que su amor no era nada más que suyo, que nadie se lo entendió ni se lo devolvió. Va a tratar de diferenciar qué era mentira y qué era verdad. Va a entender que su afán por querer y su involuntaria producción de cariño la hacía preferir sufrir por amor antes que tener que dejar de amar. Y es más, no va a saber si inconscientemente amaba a quién no correspondía para poder sufrir y lamentarse con una botella a su costado y un vaso que siempre prometa ser el penúltimo. Aquí termina o empieza la historia. La narración sigue en el capítulo antes del final: 'el plantazo' . TZL; 24 de abril del 2008

El cuento detrás del cuadro

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Hace un tiempo entré al zigurat literario de mi amiga R(1), a quien R(2) le había llevado de regalo una pintura hecha por R(3). Ella escribió un cuento en base a ésta pintura, titulado en base a una obra de R(4). Leí aquel cuento: “Cuadros dentro de cuadro”… compuesto por muchas preguntas, muchas intrigas. Y no pude dejar de comentar soluciones a tantas intrigas, sospechas a tantas preguntas. Ella continuó las sospechas que le sugerí, y se tornó inminente este divertido viaje (como no podría ser de otra forma tratándose de trenes y rayuelas). El resultado es “El cuento detrás del cuadro”, escrito en participación con mi amiga del patio. El cuento detrás del cuadro. Una incertidumbre colgaba hacía ya diez años en un rincón de la casa. Una pintura llena de vacíos, baldosas y naranjas disparaba preguntas a quien la mirara. Se trata quizás de un chico, un niño, que rebotaba una pelota plástica, amarilla, liviana, contra la pared. El viento soplaba fuerte aquel día; y con ánimo lúdico, ...

Puerco Malevo: sospechas de un barrio siniestro

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(desde el Turismo Enrielado por el Sur-Oeste del Gran Buenos Aires) A la tarde de ese mismo viernes me junté con Matías, Estefanía y Hernán. Fuimos por Retiro, y despues a Puerto Madero. Después fuimos a la costa del Dique 1 y nos pusimos a turistear... pero tengo que confesar la sensación rara que me transmite este barrio: Puerto Madero me parece un lugar siniestro. Y quizás pueda explicarlo: sus plazas son enormes, desiertas y parecen hechas con computadora. Sus veredas están también siempre vacías. Sus pisos, sus cordones, sus paredes, todo lo que hay, está impecablemente limpio, y paupérrimamente poblado. Siempre está lleno de autos estacionados, pero no se ve la gente. Ahí solamente hay edificios de enorme porte y asquerosa simplicidad arquitectónica, mostrando excesiva modernidad, casi futurista. Donde los edificios arruinan y hacen sinsentido las plazas, por el solo hecho de llenarlas de sombra. A primera vista parece un barrio hermoso, perfecto... per...